Como colofón al I Concurso de Relato Corto “Fantasma de Masegoso”, el profesor Carmelo Romero nos ilustró con una amena conferencia sobre Gustavo Adolfo Bécquer y Soria. Lo cierto es que nos hizo pasar un agradable rato hablando del escritor de cuya existencia Pozalmuro se siente partícipe desde hace muchos años. Desde que era niño recuerdo siempre hablar de “la casa de Bécquer“, y pasar en ella momentos divertidos, momentos infantiles, momentos juveniles y por qué no decirlo, momentos imprudentes. Cigarrillos a escondidas, juegos “esotéricos”, miedos, sustos, besos… En fin, situaciones respecto a las que, si ahora viésemos que nuestros hijos repiten, pondríamos el grito en el cielo.

Lo cierto es que nadie sabe con seguridad de dónde proviene la denominación de “la casa de Bécquer”; o al menos, nadie de los que actualmente vivimos. Hace doscientos años, nuestros antepasados lo tendrían más claro. Pero de lo que no cabe duda es de que siempre la hemos denominado así, y debía de ser por alguna razón. Lo que yo había oído es que el poeta pasaba alguna temporada en “la casa”, pero tampoco se sabía si como residencia habitual o como residencia de descanso.

Hace unos meses, contacté con un especialista en Bécquer, natural por cierto de Ágreda: el profesor don Jesús Rubio Jiménez, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza, con quien mantuve una interesante conversación. Siendo él soriano, no pude evitar sacar el tema de Pozalmuro y Bécquer. Por supuesto, él conocía la existencia de “la casa” o “la huerta”, pero sin poner en duda el hecho, me manifestó que no tenía documentado de ninguna manera que Bécquer viviese en Pozalmuro. Es más, después de darme una clase magistral sobre la vida del escritor en Noviercas en compañía de Casta, su mujer, y de informarme sobre dónde pasó sus años sorianos por documentos hallados a los que él había tenido acceso, vino a decirme que el único momento temporal en el que el poeta pudo estar en Pozalmuro, eran los veranos de no sé qué dos años de su etapa soriana, fechas que por supuesto he olvidado por completo. Y dicho esto, me transmitió que no había nada (que él conociese) que relacionase a Bécquer de manera directa con Pozalmuro, y más concretamente, que le relacionase con “la casa”. Pero que no dudaba que fuera cierta la creencia popular; habría, dijo, que hacer una investigación sobre “la casa”, a quién perteneció en aquellos años, y si su propietario tenía alguna relación familiar o del tipo que fuese con Bécquer. Es obvio que se refería, y así lo entendí yo, a si tenía alguna relación con Casta Esteban, su esposa, cuya vinculación con Noviercas es de todos sabida, y que a causa de esa relación él habitase en “la casa” en algún momento. Por supuesto, Bécquer era sevillano y poca relación familiar directa podría tener con Pozalmuro.
Este profesor, que con tanta propiedad me hablaba de Gustavo Adolfo Bécquer, de su hermano Valeriano, de Casta Esteban, de su periplo soriano y de su época en Veruela, me inoculó el gusanillo y he estado indagando en los archivos alguna cosilla, en la medida que el poco tiempo del que dispongo me ha permitido. Y creo que he encontrado algo interesante para Pozalmuro; para los biógrafos de Bécquer resultará probablemente irrelevante. Sé que lo que voy a mostrar quizás sea ya conocido por algunos por transmisión oral, pero lo cierto es que muchos lo ignorábamos o, mejor dicho, no se había demostrado, aunque en alguna ocasión se haya llegado a sospechar.
Ese vínculo o relación de Bécquer con Pozalmuro, que reclamaba el profesor Jesús Rubio Jiménez para dar credibilidad a la historia, y en consecuencia, la explicación a que el poeta pasase temporadas en nuestro pueblo, está en que Franciso Esteban, padre de Casta Esteban nació en Pozalmuro el día 24 de agosto de 1809, es decir, en plena Guerra de la Independencia. Pero no sólo eso, sino que su padre, es decir, el abuelo de Casta Esteban, también era natural de Pozalmuro: se llamaba Antonio Esteban. Por tanto, la relación es evidente: la familia de Casta Esteban provenía de Pozalmuro. Ya se sabe que el suegro se dedicó a la medicina y marchó de Pozalmuro, pero al menos dos generaciones nacieron en nuestro pueblo. De ahí que “la casa” perteneciese probablemente a su familia política, a los abuelos paternos de Casta, y pasaban en ella temporadas más o menos largas. “La huerta”, que hoy está en ruinas, tiene el aspecto de haber sido una valiosa finca en su día y de ser propiedad de una familia de buena condición económica, como podía ser el médico del pueblo, y Francisco Esteban fue médico.
Lo extraño, según el profesor Rubio Jiménez, es que Gustavo Adolfo no adquirió fama hasta después de muerto, cuando se publicaron sus obras, por lo que en esa época con acceso limitado del pueblo a la prensa y a las publicaciones, parece raro que la gente supiese quién era. Sí es posible que se supiese que allí vivía un escritor y tras su muerte se atasen cabos, al hacerse público que un famoso poeta se casó con Casta Esteban, nieta e hija de personas de Pozalmuro. No parece fácil que durante su estancia en “la huerta”, la gente reconociese en él al gran poeta que era, sino que se supo después.
Para saciar nuestra curiosidad, acompaño el acta de nacimiento de Francisco Esteban, natural de Pozalmuro. El manuscrito tiene doscientos años y la caligrafía del párroco de Pozalmuro no era precisamente brillante, pero se entiende.
Acta de nacimiento de Francisco Esteban
Asimismo, os dejo aquí el acta de matrimonio del referido Francisco Esteban y doña Antonia Nabarro, los padres de Casta Esteban, que contrajeron matrimonio también en Pozalmuro, ante el párroco José Gonzalo el 8 de enero de 1834. De él, el padre de Casta, ya hemos dicho que nació en Pozalmuro; de ella hay que decir que era natural de Noviercas. De dicho matrimonio nació en Torrubia el 10 de septiembre de 1841 Casta Esteban Navarro, la que a la postre se convertiría en la esposa de Bécquer, estando su padre destinado allí como médico.
acta de matrimonio de francisco esteban y Antonia Nabarro
Espero que lo disfrutéis.
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